(via fearlessmadness)
Sal a la calle. Sal y búscale, corre hasta encontrarle. Y cuando le encuentres, sonríe.
De esa forma que sólo conoce él. Cógele la mano y no le sueltes. Y comienza a caminar, hasta el fin del mundo. En su compañía.
Se encontró sola. No sola como se había encontrado otras veces en su vida, si no de una forma muy distinta. Se encontró sola en esa multitud de gente que llamaba ‘amigos’. Comenzó a correr, sin rumbo, ¿qué más daba a donde ir? Esa sensación seguía ahí.